―Lo está haciendo bien ―comentó Verona con su atención totalmente en la pantalla gigante―. Demasiado bien y eso es un peligro.
―Por supuesto que lo es. Y es por esa misma razón que enviamos a Otto y a Cho ―contestó Zadriel―. Si en algún momento intenta salirse del libreto lo vamos a saber.
―No debimos dejar que se fuese sin nuestra vigilancia ―opinó Carmina totalmente en desacuerdo con la decisión de su esposo―. Pude asegurarme de que él no pueda dañar la nuestra imagen.
―Cariño, enfocarnos en