Por primera vez en un largo tiempo el dolor había disminuido.
Al menos podía respirar con más calma y podían sentir la punta de los dedos. Abrió los ojos con pesades mientras sentía la garganta demasiado seca, necesitaba algo de agua. Analizó su entorno con una visión borrosa, sin embargo, pudo darse cuenta de que ya no estaba en la prisión del palacio. Era demasiado extraño, no reconocía para nada esa habitación y por eso supo que no estaba en el palacio real.
Intentó incorporarse en la enorme