Zadriel mostró una sonrisa retorcida y sus ojos brillaron con maldad pura. Parecía un niño malcriado y revoltoso que estaba a punto de llevar a cabo una de las mejores travesuras de su vida. Brion lo notó a pesar de no estar viéndolo directamente y su cabeza empezó a maquinar diversos escenarios de lo que podría ocurrir ahora.
―¿Estás completamente seguro de eso? ―dudó el hombre con una voz tranquila. Estaba tratando de no verse tan emocionado.
―Por supuesto que sí, sigo siendo Brion de Velghar