—Hola, ¿cómo estás? —preguntó Soren una vez ella le contestó la video llamada.
—Hola, muy bien. Aunque algo cansada por todo el papeleo que tuve que realizar hoy —respondió ella con una suave mueca y luego sonrió—. ¿Por qué me miras así?
—¿Cómo? —se hizo el desentendido.
—No lo sé, cómo perdido. Con la mirada fija en mí, cómo bobo —trató de explicar.
—¿Te molesta que te mire?
—No… —murmuró con las mejillas comenzando a enrojecerse—. Es que no es la primera vez que lo haces.
—Creo que se debe a