—¡Tres días! —clamó la chica de ojos azules. Estaba en el sofá abrazando sus propias piernas—. ¡Han pasado tres putos días y no he sabido nada de Soren! ¡No tengo la menor idea de donde está o qué hace! ¡Él simplemente desapareció! —Lorna sólo le tendió la mano a lo cual recibió una mirada llena de confusión—. ¿Qué?
—¿Tú qué crees? —le preguntó Galen y apuntó hacia la cocina en donde su hijo estaba sentado en la barra con Tessa.
—Mierda, lo olvidé.
—Duplica —le dijo su amiga.
—Bien… —se levantó