El caos mediático se desató como un incendio incontrolable. Los titulares de los periódicos digitales, los canales de televisión y las revistas de la élite rusa explotaron con la noticia: el mismísimo patriarca de la familia Adler, Grigori Adler, había sido arrestado por la policía bajo cargos de asesinato y conspiración. Los medios no daban tregua. El apellido Adler estaba en boca de todos, y los periodistas se agolpaban en las puertas de la mansión, persiguiendo a cualquier miembro de la fami