Capítulo 122 —Vayamos a casa
Narrador:
Nerón se quedó solo en su despacho, el eco de las palabras de Lía todavía flotando en su mente. No había espacio para dudas ni para conversaciones inútiles: confrontar a Romina o a Marianne en los pasillos de la universidad era perder el tiempo. Había que cortar de raíz.
Encendió la computadora, redactó un breve documento con la precisión de quien redacta una sentencia, lo imprimió, lo firmó con su pluma y lo colocó dentro de un sobre. Acto seguido se puso