La brisa de la tarde soplaba con suavidad en el jardín del palacio. Las hojas de los rosales, que comenzaban a amarillear, se mecían lentamente, mientras la luz del sol se inclinaba hacia el oeste, reflejando un tono dorado sobre el pequeño lago en el centro del jardín.
Josselyn caminaba despacio por el sendero de piedra.
—Qué extraño… —murmuró en voz baja.
Su cabeza se sentía un poco pesada desde el mediodía. Pensó que era solo un efecto psicológico tras el encuentro con su tío, pero la sensac