Priscila regresó a la mansión algo perturbada aún, no lograba concentrarse ni pensar en lo que debía hacer ahora que finalmente sabía que Gerald y Kate continuaban juntos.
Era el momento preciso para usar aquella información y zafarse de esa mentira de matrimonio que tenía. Necesitaba llorar, desahogarse, hablar con Annette. Pero su amiga también tenía sus propios problemas que resolver y sería injusto de su parte pedirle atención y apoyo.
Todo el resto de la tarde aguardó la llamada de Gerald