Un nuevo sentido...
Priscila despertó muy temprano, estar en aquella casa extraña, era para ella un tanto incómodo. Luego de atender al pequeño Gael, se sentó a revisar sus mensajes, tenía algunas llamadas perdidas de Annette. Algo que le pareció un tanto raro. Escuchó uno de los audios en su correo de voz “Prisci, necesito verte. Por favor, llámame”, justo cuando se disponía a responderle a su amiga, tocaron a su puerta y ella se levantó a abrirle.
—Buenos días, Sra Priscila, el señor aguarda por usted.
—¡Grac