Kate se levantó de la cama con dificultad, todo el cuerpo le dolía, Gerald ya estaba despierto y preparaba el desayuno. El día parecía comenzar con un poco de tranquilidad, luego de aquella noche tan horrenda para ella.
Se aproximó a él, y lo rodeó con sus brazos desde atrás.
—Buen día, que bien huele…
—Pues estoy consintiendo un poco a mi bella durmiente. Se pegaron las sábanas —comentó él.
—No pude dormir bien, anoche. Di vueltas como un pollo al horno. —Gerald sonrió, mientras apagab