Priscila llegó a la mansión muy temprano, Gerald estaba sentado en la mesa, mientras Sandy le servía la comida. Ella fue hasta el comedor, lo saludó con un beso en la mejilla y se sentó a su diestra.
—Sandy, sirve también para mí. Cenaré con mi esposo. —Gerald se sorprendió al escucharla hablar de ese modo. Fue algo inesperado para el.
—Me alegra compartir como antes contigo este momento.
—A veces es bueno, revivir viejos momentos. —contestó sonriendo brevemente.
Lo que para él, era un alic