Axel Vega Lazcano
Puerto Vallarta, Jalisco, México
–Gracias, mi amor – Me decía apenas con una vocecita – Pero me ha dado, mucho sueñito.
Como todas las veces que lo hacíamos, ella se quedaba dormida por un rato, hasta que yo estaba dispuesto otra vez y la despertaba para volverla a hacer mía, pero esta vez, me iba a ser imposible, el deber me llamaba.
–Duérmete mi amor – Le decía acariciando su cabello precioso – Yo no me puedo dormir ahora contigo. Pero quisiera que descanses, no puedo faltar