Axel Vega Lazcano
León, Guanajuato, México
En cuanto se dejó caer en mi pecho, sentí cómo Amaia al momento, de alcanzar el cielo, se soltó en mis brazos y se quedó muy relajada y demasiado suelta. Eso de inmediato me alarmó y comencé a hablarle, era una tremenda angustia.
–Amaia, cariño ¿Qué tienes mi amor? – La moví un poco – Te amo, despierta mi reina, por favor.
Pensé que por mi forma tan brusca y fuerte de tomarla, le había causado otro desmayo y yo no sabía cómo hacerla reaccionar, me alar