Tres años después.
El pelinegro empotra a la rubia contra la puerta, sacándole un gemido casi ahogado al levantar su vestido, despejar sus bragas y entrar en ella.
—No creas que porque te han bautizado, se podrán borrar todos tus pecados —murmura con voz ronca.
—N-No me importa… pecar… ahhh —gime, rodando los ojos.
Las manos de Dorian tocan todo su cuerpo como la primera vez, perdiéndose en ella. Leslie gime, intentando tocar el cuerpo grande que la controla, pero él deposita sus ganas d