109: Entre confesiones y decisiones.
Dorian toca la puerta del apartamento de Leslie, con los nervios a flor de piel. Entonces ella, quien no había podido estar tranquila, lo primero que hace es abrazarlo. No puede estar molesta con él demasiado tiempo, lo ama.
El pelinegro recibe su cuerpo como si una cálida manta lo envolviera después del invierno más frío. Su corazón se oprime por el calor.
—Lo siento —masculla, con ese nudo en la garganta—. Hablé sin pensar yo…
—Tranquilo… No fue para tanto es solo que… —Se separa y se inclina