Perspectiva de Noah
Conocer la dirección de Miranda me había dado la primera pista real de la brecha que existía entre su fachada en la oficina y su realidad. No vivía en un lujoso ático en el centro ni en los suburbios residenciales donde se escondían los ejecutivos de la Torre Fitzwilliam. Su apartamento estaba en un complejo antiguo, limpio pero modesto, en una de las zonas periféricas de la ciudad. El contraste entre este lugar y el sueldo que ella ganaba me confirmó lo que me había dicho: