Con los ojos inyectados en sangre por la falta de sueño, Scarlett se sentó frente a su computadora. Había pasado las últimas 48 horas rastreando archivos digitales, antiguas hemerotecas y registros de propiedad que su padre, Richard, había logrado rescatar de los archivos "muertos" de la empresa. Buscaba cualquier grieta en la armadura de la mujer que le había arruinado la vida.
Sus dedos volaban sobre el teclado. Valentina siempre se había ufanado de ser la mano derecha de Marcos y la madre pr