Cuando llegamos al lugar donde se celebraría la ceremonia, casi me eché a llorar al ver lo hermoso que estaba todo. Incluso podía escuchar el mar de fondo.
Era como si estuviera viviendo un sueño y estaba tan feliz que ni siquiera me importaban los reporteros que tomaban fotos a lo lejos, gritando y haciendo preguntas que nadie respondió.
Cuando llegamos a la entrada del jardín, la wedding planner nos colocó en nuestro lugar y, cuando todo estuvo listo, caminé del brazo de mi padre hacia el alt