CAPÍTULO 37. Una promesa que no puede cumplirse.
Capítulo 37
Una promesa que no se puede cumplir.
Alessia se quedó inmóvil ante la reacción de Enzo. Su ritmo cardíaco estaba acelerado.
Observó en silencio como la enfermera aplicaba una inyección en la vía intravenosa.
No podía despegar sus ojos de él, y sonrió forzadamente mientras sus ojos se llenaban lentamente de lágrimas imposibles de soltar.
Sentía su pecho vacío y su alma rota. Parecía que su corazón había muerto al fin. Como si fuera dado su último latido al escuchar aquella confesión