11. La Trampa
La noche había caído con un peso sofocante sobre la ciudad, y la lujosa casa en las afueras permanecía sumida en un silencio casi clínico, como si incluso las paredes contuvieran la respiración. Era una propiedad imponente, de líneas modernas y ventanales altos, pero aquella noche parecía una jaula de cristal a punto de estallar.
Dentro, las luces estaban atenuadas, lo suficiente para dejar ver el brillo del mármol y el eco lejano de una tormenta que amenazaba con descargar su furia. Dahia, Dae