Una vez dentro del departamento, Emma se quitó los zapatos de tacón, el abrigo y la bufanda. Soltó su cabello y dejó todo sobre uno de los sillones antes de ir a la cocina para tomar una botella de agua. Era extraño tener ahí a Lucian, su presencia era igual de tranquilizadora, como inquietante, por momentos, Emma tenía la sensación de estar en medio de un sueño.
—Habla. —Dijo, no tenía ganas de ser una buena anfitriona.
Lucian fijó la vista en Emma, parecía como si el tiempo no hubiera pasado,