“Sí, es el padre”
Cuatro palabras. Solo eso bastó para que Lucian sintiera que la tierra se abría bajo sus pies y el corazón se moría dentro de su pecho. Cuatro palabras que le confirmaron que ya era demasiado tarde, la había perdido.
“Ni siquiera la buscaste” Mencionó muy acertadamente su consciencia, y no estaba en un error. En un principio no la buscó porque estaba seguro de que Emma trabajaba para su hermano y qué juntos planearon sacarlo de su encierro para luego robarle los sellos del Re