Valentina Petrova
Cinco meses después
Bajé las escaleras con mucho cuidado tenía la barriga demasiado grande, me costaba un poco poder caminar pero sabía que era algo bueno para mí mantenerme en movimiento.
— Buen día — salude mientras tomaba asiento.
— Buenos días Valentina qué gusto ver que estás aquí— le brindé una sonrisa a Román.
Ellos tenían una copa en la cual podía oler que era sangre.
Mi plato no tardó en llegar
— Muchas gracias— le agradecí a la muchacha, está solo se retiró.
—