EXTRA X. LA LOBA VIRGEN
BEOF
Di unos pasos hacia la mesa y la silla donde me ubicaron.
La bebida dejada a un lado, apenas y le di un sorbo.
Tomé la pesada capa del respaldo y la abrí, sacudiéndola, acercándome de nuevo al escenario y pasándola sobre sus hombros para cubrirla.
—Ve, Ónix, espérame en tu habitación y prepárate para mí —le ordené dominante, mi bestia interior rugiendo por salir a jugar.
La vi levantarse con las piernas medio flojas y sumergirse en la oscuridad del fondo del escenario hasta unas pesadas