58. HARÉ LO QUE SEA NECESARIO
NARRADORA
—Su… Su majestad…
Los sacerdotes se inclinaron, mirando a través de la enorme cortina la silueta del hombre al otro lado, sentado en el sillón.
La figura del Rey Lobo siempre había sido rara.
Pero hace un tiempo estaba más extraño y misterioso que nunca.
—Habla —la voz fría se escuchó desde el interior, distorsionada y opresiva.
—Trajimos la lista de las candidatas a novias para el torneo de la Reina… espero que sean de su agrado…
El sacerdote extendió las manos con el pergamino, hast