399. YO TE PERTENEZCO
ELLIOT
Las embestidas comenzaron a tornarse más frenéticas, la mano del lycan se desplazaba más y más atrás, metiéndose profundamente en la hinchada y tierna ranura.
Un grito ronco y con tintes dolorosos nos despertó, Vorath enseguida se incorporó para ver bajar el hilo de sangre entre los pétalos de Katherine.
“No, no, la he lastimado, ¡he lastimado a mi hembra!” — rugió preocupado, entrando en pánico, haciendo por retirarse, pero ella…
—No, no pares lobito, estoy bien, no te asustes mmm - lle