394. DOMANDO A LA FIERA
DUQUE THESIO
De regreso al primer piso, caminé rumbo al salón.
Empujé la puerta para encontrármela de pie, observando el jardín por la ventana.
Mis ojos se desviaron hacia el vestido ceñido que llevaba, atrevido como todo en ella.
Las curvas sexis de sus caderas y su trasero me llevaban a imaginar tantas locuras placenteras bajo las sábanas de mi cama.
—Querida, ¿he tardado mucho? —cerré la puerta y me acerqué con paso firme.
Ella se volteó para darme una sonrisa coqueta.
—No, su señoría, fue p