354. LOCURA EN EL CORRAL
ELLIOT
Si algo he aprendido en estos minutos ha sido la definición de “comer fango”.
Soy un “comefango”, no hay otra palabra para describirme ahora mismo, revolcado, peleándome con un cerdo en medio de este lodazal.
—¡Quédate tranquilo, maldit4 sea! —me abalancé sobre su lomo, pero las manos me resbalaban, el barro salpicaba, el cuerpo rechoncho se retorcía bajo mi agarre.
Me imaginaba la escena que estaba dando.
Enredé las piernas con fuerza en sus flancos, intentando agarrarle las or