35. SOMOS UNOS PORDIOSEROS
NARRADORA
Lyra se levantó acomodándose la ropa y mirando a sus ojazos confundidos.
Aguantó las ganas de reírse en su cara.
Su pie descalzo se estiró, pasando los dedos sobre el miembro expuesto de su hombre, acariciándolo de arriba abajo y haciéndolo vibrar.
—Si te sigues portando así de bien, quizás te dé más regalos cuando lleguemos a esa manada —le sonrió con coquetería, resistiendo sus propios deseos.
Drakkar tragó en seco observando su espalda alejarse a prender el fuego; el olor de su sex