336. HERENCIA MÁGICA
KATHERINE
—Hace como una hora, el Duque te trajo en brazos. Imagínate lo asombrada que estuve, y además me asusté pensando que estarías herida o algo. ¿Qué sucedió exactamente? —me interrogó con rostro preocupado.
—Espera, primero dime de la niña. ¿Está bien? ¿No le hicieron nada en mi ausencia? ¿El mayordomo…?
—No, no. Lavinia está bien. Ahora practica con la maestra de piano en la biblioteca. Ha estado bastante juiciosa, ya ni pregunta por esa mala institutriz —me dice y doy un suspiro de ali