310. UN ACOSADOR PELIRROJO
ABIGAIL
De todas las ideas geniales que se me ocurrieron, esta se pasó de pésima.
Regresaba a casa bastante enfadada con Hannah, mi hermana gemela, aunque ciertamente nos parecíamos bien poco.
A ver… ¿por qué era necesario siempre comportarse como la versión en falda de papá?
Ah, no, ni siquiera en falda, no había quien metiera el enorme trasero ese que tenía dentro de un vestido.
Amaba ir de marimacha con pantalones, peleando con cuanto bicho se le atravesara en el camino y jugando a la heroín