308. RESCATANDO A UNA DAMISELA
FENRIR
Avancé en silencio y me escondí en las sombras, observando el claro donde dos tipos habían hecho un sencillo campamento.
Evalué con rapidez la situación. Era obvio que se trataba de los hechiceros fugitivos que no querían someterse al Rey Alfa Cedrick.
La verdad, esperé encontrarme a más de ellos, pero lo que me preocupaba no era la cantidad, sino la mujer que tenían de rehén.
Estaba atada a un árbol e intentaban darle algo de beber mientras ella luchaba y se resistía.
“¡Tenemos que salv