282. NO PUEDO SEGUIRLO ENCERRANDO
ALDRIC
—Iré a la lucha con mi madre. Apoyaremos a Sigrid. Sabes que no puedo quedarme aquí en la casa de brazos cruzados —escucho la voz en la oscuridad de Valeria, que se acuesta sobre mi pecho.
— Aldric si ese mal no se puede contener, no habrá lugar a salvo en este mundo.
Ambos estamos listos para dormir, pero ninguno de los dos puede hacerlo.
Quinn se ha marchado a la parte de los lycan a cuidar de esas tierras.
Nadie sabe cuándo explotará esta bomba.
Cada vez escapan más espectros. Tenemos