250. ENFRENTAMIENTO
SIGRID
— Veo que te han salido garras bien duras para hablarme con tanta altanería – comenzó a caminar paso a paso hacia mí, saliendo de la oscuridad.
— ¿Qué te ofreció Lucrecia Silver para tentarte? ¿Poder, el trono? No me vayas a decir que me traicionaste por un esclavo defectuoso.
Se detuvo a solo unos pocos metros, la ira le deformaba el regordete rostro, a penas conteniéndose.
Parece que en realidad no habían descubierto que ocupaba el cuerpo de su hermana, solo sospechaban de una traic