251. OSCURIDAD VS OSCURIDAD
SIGRID
— Lo mismo que querías hacerle tú, hermanita, Electra, esta aquí adentro encerrada – me señalé el pecho de manera teatral.
A nuestro alrededor el fuego devoraba todo a su paso, el calor abrazador sacaba vapor de nuestras bocas y iluminaba nuestro enfrentamiento.
— Qué dolor ver cómo tu hermana preferida quería cortarte la cabeza.
— ¡Lo sabía, sabía que Electra nunca podría traicionarme! – me gritó, ya no se veía tan elevada y segura.
— ¡Debí sospechar que trabajabas para la maldit4 de la