25. UN VIAJE LLENO DE PELIGROS
LYRA
Me abalancé a jalarlo, pero ya el cuerpo enorme y ágil había dado un salto atrás.
—Drakkar, qué susto —lo revisé, su piel enrojecida, pero sin quemaduras.
—Lyra, ¿así está bien? —me dijo, mirando los cuatro moldes, cocinándose a fuego lento.
—Debemos esperar a mañana, creo que sí —le respondí suspirando, y de verdad, esperaba que funcionara esta fundición rudimentaria.
Al otro día, marcharíamos por la peligrosa jungla hasta esa manada a unos días de distancia.
Lo peor de todo es q