228. INVITADA NO DESEADA
SIGRID
Cada vez la idea de llevarlo al futuro se hacía más fuerte, ¿pero cómo lo haría?
—Volveré, solo obedece, sé bueno y te recompensaré —lo solté al fin, agregando también un soborno.
Me dolió ver la rojez en su barbilla, quería curarlo, pero no podía ceder ahora o mis propias palabras no tendrían sentido.
Di la espalda y me marché de la habitación tirando la puerta.
Me quedé de pie en el rellano unos segundos, agarrando el picaporte.
Lo podía sentir desde el otro lado, parecía llamarme