207. ESCLAVO INFÉRTIL
SILAS
Mis dedos se hundieron en la hendidura mojada por encima de la suave tela de su braga.
Estimulé su vulva arriba y abajo, apretando más en ese punto sensible que la debería enloquecer.
Estaba empapada, deseosa.
—Sshh, aahhh —arqueó su espalda sumida en sus deseos, sus puños se cerraban agarrando la sábana, mi cuerpo entero prácticamente encima del suyo sobre la cama.
Mi mano apartó el tejido y me hundí en el pecado entre sus piernas.
Suave y mojada, resbalosa, temblorosa, deliciosa…
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