173. SIEMPRE ESTARÁS EN MI CORAZÓN
CELINE
Recorrí con la mirada la cálida y elegante habitación.
Pesadas cortinas burdeos tapaban los amplios ventanales y solo el fuego crepitante de una hermosa chimenea dorada al lado de la cama, arrojaba luz en el cuarto.
Miré hacia el techo decorado con pinturas de mujeres y hombres en el bosque; con dos gigantescos candelabros dorados, llenos de adornos cristalizados y velas apagadas.
Todo aquí era tan exótico y hermosamente antiguo, justo como su dueño.
Me incorporé y observé la suave b