145. EL VERDADERO PODER
NARRADORA
Jamás habían corrido tanto y arrastrando ese peso demoledor.
—¡No sé, no sé, maldit4 sea, ya nos alcanzan! —le respondió la otra mirando hacia atrás.
Ambas, ocultas en los límites, nerviosas, ansiosas…
Si esta magia caía en manos de algún hechicero, todo el esfuerzo de la reina Zeraphina sería en vano.
Antes de tomar una decisión precipitada, sintieron una presencia moverse a su espalda.
Se giraron gruñendo, creyendo que su gente las había encontrado, o algún brujo… pero no, era algui