131. PIMIENTA ROSA
GABRIELLE
Me lo merezco, después de tantos siglos sin hacer nada y estar prisionera dentro de una maldit4 estatua.
Agarro el borde de la bañera, tanteando con mis manos y me aferro a ella, moviéndome por completo hacia atrás.
Un resoplido sensual sale de sus labios cuando prácticamente me siento sobre su polla que siento temblar contra mis nalgas.
Me encanta la manera en que su cuerpo responde al mío a pesar de que sé que estoy en mi peor momento.
No pierde tiempo en frotarme el frente, noto qu