114. ¡YO SOY TU HIJA!
VALERIA
El Rey Vampiro no deseaba el poder de Umbros, siempre me pregunté como podía ser tan idiota como para querer controlar un mal tan grande, pero sus ojos estaban puestos en este poder, toda la magia reunida de las Selenias que sellaban este espacio.
Si sacaba esto de aquí, Umbros encontraría la manera de liberarse.
Dudé, mis dedos a centímetros de la luz roja.
— ¡Tómala, tómala Valeria o voy a sacarle la garganta a esos hombres lobos con mis manos! ¡JURO QUE LOS ASESINARÉ, TÓMALA Y