102. MÁS FRÍO QUE EL HIELO
NYX
—¡Mi amor, funcionó! —la abrazaba contra su pecho, sentía su corazón latiendo de prisa, sus emociones a flor de piel.
Su magia de invierno comenzó a penetrar en el cuerpo de la hechicera y di un paso atrás.
Quería ocultarme de su revisión, pero no solo era una energía demasiado dominante, sino que mi propia alma mágica comenzó a reaccionar.
Fluctuaba, deseando acercarse a ese hombre lobo.
Porque sí, lo descubrí, él tenía un espíritu de lobo en el interior, pero a la vez hacía magia, y muy