041. LOS SECRETOS DE QUINN
QUINN
— Ya deja de poner esa cara, como si alguien hubiese fallecido… Nmmm…
No pude evitar gemir de dolor llevándome la mano a varias de mis costillas fracturadas al recostarme a la cama.
— ¿Por qué haces esto Quinn? Te pedí que no te acercaras más a esa mujer, es obvio que el Rey se ha encaprichado con ella.
— ¡Esta es su advertencia, él se ha dado cuenta de que te fijas demasiado en su doncella!
— Aaah, joder, suave Celine o terminarás por perforarme el corazón con la punta de una costilla –