019. ALTAR DE LA DIOSA
VALERIA
Miro al lado para ver a la hija del Alfa que ha salido también al exterior.
— Bueno, su majestad se toma muy en serio el cuidar de su manada – respondo en modo sirvienta fiel y diplomática.
Ella comienza a hablarme relajada, joven al fin, sin muchas preocupaciones.
Me cuenta entusiasmada de una feria nocturna que hacen en el centro del pueblo, donde venden sus especialidades locales.
El hecho de que no me mire raro o no me trate diferente por mis cicatrices, hace que le dé un punto a su