013. MI DONCELLA NO ES CULPABLE
VALERIA
Simplemente, me cargó al estilo princesa de la cama y no importa cuanto le dije que yo podía sola, le entró por un oído y le salió por el otro.
— Sujétate bien – me ordenó cuando no supe ni cómo acomodarme contra su robusto pecho.
Subí las manos medio dudando y las pasé por detrás de su fuerte cuello.
— Pégate más, ¿tan desagradable soy para ti? – bajó la mirada congelada para fulminarme y negué enseguida con la cabeza, como una muñeca con resortes en el cuello.
Mis dedos se entrelazaro