012. LOS CELOS DEL REY
VALERIA
Tiemblo al ver aparecer al Rey Aldric por la puerta, endemoniado y absolutamente enojado.
Me separo del Lycan que me curaba y mi instinto me da por acurrucarme contra la esquina de mi cama, tiritando y apretando las sábanas con fuerza contra mi pecho, como si eso me pudiese proteger de su furia.
— Solo le estaba dando medicina, señor – responde levantándose, dejando el brebaje en la mesita y girándose para enfrentarlo.
— Pudiste ordenarle esa tarea a una doncella, no te quiero cerca de