VICTORIA
Con mis brazos cruzados en mi pecho, mirando a otro lado, soportaba la presencia del salvaje en esta pequeña cabina.
No puedo creer que Ben decidiera meternos en la rueda de la fortuna.
Él literalmente ocupa todo el espacio aquí adentro y el pequeño lobo muy feliz a su lado mientras come helado y yo... yo bien pegaba al vidrio para que no me roce sus dedos.
Ya sé de lo que son capaces.
Al recordar eso mi cuerpo tiembla. Definitivamente, no es algo que quiera volver a sen