El POV de Aria….
La mañana llegó suavemente, como si el propio mundo tuviera miedo de despertarme demasiado de repente.
Abrí los ojos al calor—verdadero calor esta vez. El fuego crepitaba bajo en la chimenea, llenando la habitación con olor a pino y canela. La pálida luz invernal se filtraba a través de las cortinas, volviéndolo todo dorado. Por un momento, simplemente yacía allí, respirando, dejando que el milagro de estar viva se asentara en mis huesos.
Entonces el vínculo se agitó.
No agudo.